Duración y caducidad de cremas de protección solar

Duración y caducidad de cremas de protección solar

La crema fotoprotectora que hemos usado este verano, ¿se puede guardar para el año que viene?

 

Como continuación a nuestro último artículo publicado sobre el correcto uso de la fotoprotección  y aprovechando las numerosas dudas que llegan a nuestra consulta en estas fechas, hoy vamos a hablar de la caducidad y duración de las cremas fotoprotectoras.

Hay que tener en cuenta que nuestros pacientes de Vitíligo suelen tener una especial preocupación ante la exposición solar, bien sea para evitar quemaduras en regiones afectadas o bien sea para evitar el bronceado y con ello el aumento de contraste cromático.

En consecuencia, la repercusión económica que puede tener ese tipo de productos en un paciente con Vitíligo es previsiblemente mayor a la que puedan tener otras personas sin afecciones dermatológicas.

Es por ello que a continuación os damos los siguientes consejos a modo de preguntas y respuestas, esperando que os sean de utilidad:

-Si tengo una crema sin abrir, ¿cuánto dura?

Los protectores solares tienen fecha de caducidad. Esto significa que, aunque no se haya abierto el recipiente, una vez transcurrida dicha fecha el fabricante no garantiza que las propiedades del producto estén intactas. Si tenemos una crema sin abrir y prevemos que no la vamos a utilizar en mucho tiempo, nuestro consejo es conservarla en un lugar fresco y seco.

-Si he utilizado una crema este verano y aún queda producto, ¿puedo guardarla y utilizarla el verano que viene?

No lo aconsejamos. El PAO (period after openening) es el tiempo máximo indicado por el fabricante para que el producto conserve todas sus propiedades. En las cremas fotoprotectoras va de entre 6 a 12 meses. En todos los envases se indica con una imagen de un tarro abierto y el número de meses, como en el siguiente ejemplo:

tubo crema duración

A lo anterior hay que añadir que habitualmente este tipo de cremas están expuestas a temperaturas muy altas en zonas de veraneo costero, o muy bajas en el caso de que optemos por ir a la montaña, donde también nos protegemos del sol. Esta exposición a temperaturas variables repercute en la durabilidad y calidad del producto y puede acelerar el proceso de pérdida de propiedades.

En consecuencia y bajo nuestra opinión, debemos ser si cabe aún más rigurosos con las cremas fotoprotectoras, respetando el periodo máximo de apertura que en todo caso viene indicado en el envase.

Nuestro consejo…….

En época otoñal no debemos descuidar las medidas de protección ante quemaduras solares. Aunque bajen las temperaturas, la luz solar sigue irradiando y no es extraño que en esta época y en especial en esos días que llamamos veranillo de San Miguel, aparezcan pacientes en la consulta con eritemas como consecuencia de una exposición prolongada a la luz solar, cuyas consecuencias han obviado al no tener la sensación de calor.

Por tanto, nuestro consejo es seguir protegiendo nuestra piel del sol, y aprovechar esos envases en los que aún nos queda producto del verano para aplicar en manos y otras zonas visibles en las que haya lesiones en aquellos días en los que vamos a estar expuestos a la luz solar de forma prolongada.

No obstante, la mejor protección para una región afectada por Vitíligo es la recuperación natural del pigmento, en especial en aquellas zonas más expuestas al sol, como la cara. Si queréis conocer nuestro método, os invitamos a ver la sesión informativa, un vídeo de unos 20 minutos de duración  que es el primer paso para la realización de un tratamiento verdaderamente efectivo. Más INFO aquí.

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